La Unión Europea contempla como eje fundamental de la política educativa común, el énfasis en una educación centrada en el aprendizaje en contraposición a una educación centrada en la enseñanza, es decir, en la adquisición de capacidades, habilidades, competencias y valores que permitan al individuo una actualización permanente de los conocimientos para desenvolverse con soltura en un mundo cambiante y complejo.
Competencia Matemática. Ello significa que es obligado prestar atención al aprendizaje orientado al desarrollo de competencias y a la consecución de lo que se conoce como “alfabetización matemática” (desarrollando la modelización que éstas generan en sus distintos aspectos: numéricos, simbólicos, cálculo, representación en distintos lenguajes, resolución de problemas, adquisición de técnicas, procedimientos y estrategias, etc.) y no sólo a la enseñanza y aprendizaje de contenidos, a los aspectos funcionales y formativos de las matemáticas y no sólo, ni prioritariamente, a los aspectos instrumentales y técnicos. Y es que hay una creencia muy extendida entre personas que conciben los problemas de Matemáticas bajo un aspecto puramente formal e instrumental.
Competencia aprender a aprender. Tratamiento de la Información y competencia digital. Las TIC permiten una enseñanza personalizada, y el ensayo-error, facilitando la resolución de las actividades y favoreciendo que nuestros alumnos sean conscientes de sus propias capacidades, de su propio estilo de aprendizaje.
Autonomía e Iniciativa personal. Estos problemas fomentan la iniciativa, el trabajo en equipo, la creatividad, la actitud positiva hacia la innovación, asumir los errores y aprender de ellos, aprender a evaluar y a desarrollar acciones con confianza, responsabilidad y sentido crítico.